Has tomado la inmensa decisión de mudarte a un nuevo país, pero no estás encontrando el éxito que sabes que eres capaz de tener. Esta situación también te puede llevar a sentirte fuera de lugar o indigna de ser amada – miedos que subyacen al sentimiento que conocemos como vergüenza. Acompáñame en este artículo para descubrir cómo hacer frente a la vergüenza expat e incluso encontrar sus ventajas.

“La vergüenza no puede sobrevivir a ser hablada”. -Dr. Brené Brown

 

¿Alguna vez has sentido que quieres hacerte bola bajo las sábanas y no salir nunca?

Esta sensación es una respuesta al sentimiento de vergüenza.
La vergüenza puede afectarnos controlando nuestra manera de tomar decisiones. El miedo a que alguien descubra lo que nos ha pasado o esa cosa vergonzosa que hicimos puede ser debilitante. Puede llevarnos a la infelicidad, la ansiedad e incluso a la depresión.

Todos nos hemos sentido avergonzados en algún momento de nuestras vidas. Puede provenir de fuentes diferentes. Muchas veces, aparece como una reacción a un solo incidente. Por ejemplo, un error momentáneo en el que accidentalmente pediste una bombacha de helado en lugar de una bocha de helado. En ese caso, le pediste al pobre adolescente detrás del mostrador que te sirviera una bola de helado en unas bragas (bombacha) en lugar de un cono (bocha) -¡una historia verdadera de una expat alemana que vive en Argentina!

O, tal vez es una situación actual, como la clienta que mencioné en el post sobre la Envidia Expat. Has tomado la inmensa decisión de mudarte a un nuevo país, pero no estás encontrando el éxito que sabes que eres capaz de tener. Esta situación puede causar envidia hacia los demás. Sin embargo, también puede llevar a que te sientas fuera de lugar o indigna de amor, que son los miedos humanos fundamentales que subyacen al sentimiento que conocemos como vergüenza.

 

Vergüenza Expat

 

¿Qué tan familiar es esta emoción cuando vives en el extranjero? Los estudios muestran que los sentimientos de vergüenza son bastante comunes entre los expats.

Cuando te vas de tu país de origen, te encuentras con muchos nuevos desafíos. Se habla mucho de las barreras culturales y de idioma, pero los cambios en la vida cotidiana también tienen un gran impacto. Acostumbrarse a un nuevo entorno profesional, tal vez cambiar de trabajo, perder a la familia y los amigos mientras se empieza a construir un nuevo círculo social, entender la dinámica de una nueva relación entre todos los demás cambios que ocurren en tu vida.

 

 

“Yo era alguien en casa. Reconocida, tenía una gran vida social, y un cómodo estado financiero. Ahora tengo que empezar de nuevo, y me siento tan avergonzada!”

“Dejé todo y aquí no soy nadie.”

“No importa cuántos títulos tenga o los idiomas que hable; siempre se me reduce a ser “la pareja de…” “la mujer extranjera de aquel país”.”

Esas son frases típicas de mis clientas. Todas ellas han experimentado una constante vergüenza en algún momento de su vida expat. Y, paradójicamente, se avergüenzan de admitir y reconocer la vergüenza que sienten.
La buena noticia es que si sientes vergüenza por algún aspecto de tu vida expat, es normal, ¡y no estás sola!

 

 

Muchas expats sienten vergüenza en relación con su competencia como profesionales. Tal vez tuviste mucho éxito en tu país de origen, pero en este nuevo país, no estás encontrando el éxito que esperabas. Del mismo modo, una persona inteligente y realizada puede sentirse avergonzada por no poder expresarse bien en otro idioma. Otra razón común para sentir vergüenza es el fracaso de una relación, en el caso de que te hayas mudado por amor.

En cada una de estas situaciones, es esencial reconocer que tus sentimientos son válidos. Es importante que seas consciente de que las emociones no son necesariamente “buenas” o “malas”. En cambio, si podemos dar un paso atrás y observarlas, tienen mucha información que ofrecernos.

 

Las Ventajas de la Vergüenza Expat

Espera, ¿qué? ¿Ventajas?
Sí. Como cualquier emoción, la vergüenza puede ser una poderosa fuente de información de lo que creemos que los demás esperan y quieren de nosotros. ¡Otra vez, expectativas!

1.- Una foto instantánea de tus autoexigencias

Esta emoción puede ser una invitación a revisar y evaluar tus demandas auto-impuestas y preguntarte… ¿son reales? ¿Razonables? ¿O estás asumiendo lo que los otros quieren de ti, sin siquiera preguntarles si lo hacen?

2.- Superar y dejar ir esas imposiciones

Cuando evalúas tus autoexigencias, también puedes cambiarlas e incluso despedirte de ellas, cuando descubras que esas exigencias son eso: AUTOIMPUESTAS.

3.- Conexión

Como dice Brené Brown (¡Soy su fan, lee todo lo que puedas de ella!), la vulnerabilidad lleva a conexiones profundas y significativas. Y la vergüenza es un signo de vulnerabilidad. Si puedes ver y reconocer lo que te causa vergüenza, estarás más abierta a conectarte de una manera más profunda y significativa

Cómo hacer frente a la Vergüenza Expat

Según Brené Brown, la vergüenza que se infiltra en nuestras vidas se alimenta de tres cosas: secreto, silencio y juicio. Desenvolver esta visión puede decirnos mucho sobre cómo podemos hacer frente a la vergüenza y quitarle el poder que tiene sobre nuestras vidas. Ahora que sabemos lo que alimenta esta emoción, podemos trabajar en su clasificación. Puede que no sea un proceso fácil, pero hablar con alguien sobre ello, especialmente con un profesional de la salud mental, ayuda enormemente.

1.- Identifica lo que estás sintiendo.

Ser capaz de ponerle nombre a una emoción es increíblemente poderoso. Una vez que puedas identificar ese nudo en la boca del estómago, puedes empezar a desenredarlo para liberarte.

2.- Habla de ello

Debido a que el secreto es el principal alimento de la vergüenza, sabemos que no puede sobrevivir a ser hablado. El segundo paso y lo más crítico que puedes hacer para recuperar la claridad es hablar de ello con un amigo, un familiar o un profesional.

3.- Empatía y autocompasión

El silencio es mortal para nosotros emocionalmente; pero la empatía mata la vergüenza. Al enfrentarnos a esta emoción diariamente, el auto hablarnos de una manera cariñosa nos reconforta y preserva un estado mental positivo y saludable. Imagina que una amiga se te acerca con el mismo problema. ¿Cómo hablarías con ella para mostrarle empatía? Háblate a ti misma de la misma manera y deja de ser tan dura contigo misma. Quita el duro juicio que tan a menudo reservamos para la autocrítica, incluso cuando evaluamos a los demás con el mismo estándar. Perdónate y permítete un poco de espacio para moverte. Cuando te hables a ti misma, usa palabras de aliento y separa tu identidad de acciones y situaciones, que son sólo temporales.

Si quieres llegar y hablar con un profesional sobre tus experiencias, o si quieres ayuda para procesar y superar los sentimientos de vergüenza que conlleva ser un expatriado, me encantaría hablar contigo.  Como dice el Dr. Brown, “La vergüenza no puede sobrevivir a ser hablada”. No dejes que te agobie más.

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Estoy contigo,

Gabriela