Mi serie “todo acerca de las emociones expat” no se trata solo de las desagradables como la envidia o la frustración. Si me sigues por un tiempo, estás familiarizado con mis convicciones: “Permítete sentir lo que sientas” y “las emociones no son buenas ni malas, todas ellas son proveedoras de información”.

La aceptación es esencial para que los expats persigan el objetivo de sentirse como en casa, estén donde estén. No es fácil, lo sé. Permíteme contarte una historia:

Estos últimos meses han sido extremadamente difíciles para las personas de Chile, mi país de origen. Ha habido luchas políticas, disturbios, violaciones de los derechos humanos y recuerdos de la dictadura y sus consecuencias atormentan a la generación que tuvo que experimentar esta masacre. Tengo que presenciar todo desde muy lejos. Traté de no ver las noticias, pero sin éxito. Sigo preguntando a mi familia y amigos y sus respuestas no son muy alentadoras.

Comencé a afrontarlo ayudando a los chilenos de todo el mundo que estaban luchando, como yo. En el intertanto, recibí muchas solicitudes de otros expatriados chilenos que no estaban durmiendo y estaban llenos de culpa y desesperación, porque era (y sigue siendo) un momento desafiante. Esas sesiones fueron extremadamente valiosas para ellos y para mí.

Otra estrategia de afrontamiento fue más trabajo. Además de mi creciente número de clientes y mis tareas habituales, estaba creando contenido para mi sitio web. Me sumergí en mi trabajo, esa fue mi burbuja, y funcionó por un tiempo.

La bofetada en mi cara

Una querida amiga de Chile notó que estaba ausente. Le dije que estaba cargada de cosas que hacer. Luego comencé a hacer muchas preguntas, tratando de formar una imagen en mi mente (no las imagenes de los medios) de todo lo que estaba sucediendo. Mi amiga estaba molesta y probablemente un poco triste porque yo no estaba prestando suficiente atención a todo lo que estaba sucediendo y me arrojó esta bomba: “no lo entenderías, no estás aquí”.

Eso dolió. Un golpe directo a mis entrañas. Sé que es diferente leer al respecto, escuchar descripciones de amigos y familiares, ver videos, las noticias … obviamente no es lo mismo y no puedo tener “la experiencia completa” si no estoy en Chile. Cuando terminamos la conversación, estaba enojada. Primero con ella, después conmigo. Salí a correr y dejé salir la rabia, por lo tanto pude pensar con claridad y sin ira y me sentí aliviada.

Ella tiene razón, no estoy allí, sino que a miles de kilómetros de distancia. Lo que me hizo sentir aliviada fue recordar el hecho de que no estar allí es mi elección.

¿Qué es la aceptación expat?

Una gran palabra Una bella emoción. La aceptación es:

Reconocerte y acogerte, incluídas las partes que no te gustan tanto

Llegar a un acuerdo con las cosas que no puedes controlar y cambiar en este momento

Asumir la responsabilidad de tus decisiones, reconociendo que las tomaste voluntariamente

No juzgarte o pensar demasiado lo que está bien o mal todo el tiempo

Actuar en lugar de criticarte a ti mismo, a tu pareja, al clima. Culpar no tiene sentido, señalar con el dedo no es constructivo ni beneficioso

Admitir las elecciones que has hecho. Quizás algunas no eran tan inteligentes, pero ¿cómo podría saberlo antes?

– Ver tus pasos en falso como parte de tu aprendizaje permanente

He llegado a aceptar todo el asunto. No puedo estar en dos lugares a la vez. Fue mi decisión y fue realmente difícil de alcanzar. Aún así, eso no significa que no pueda tener una opinión sobre lo que está sucediendo allí. Una perspectiva diferente en realidad, que puede enriquecer la conversación y los puntos de vista de las personas que viven en Chile en este momento.

Mi querida/o expat, acepta todas tus emociones, tu vulnerabilidad e imperfecciones. ¡Eso es exactamente lo que te hace valiente, fuerte y maravillosa/o!

¡Que tu 2020 esté lleno de amor, éxito y paz, y que tu vida expat sea como tú quieres que sea!

¿Quieres alcanzar la aceptación expat? Contáctame. Conversemos.

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Estoy contigo,

Gabriela